Salud, estrés térmico y cambios de temperatura corporal

Los casos de resfriados y alergias respiratorias aumentan debido al tobogán de las temperaturas.
El sistema inmunológico deberá adaptarse a las diferencias de hasta diez grados de un día a otro.
Los cambios bruscos de temperatura son los culpables de la mayor parte de los catarros. Los virus aprovechan que el sistema inmunológico está bajo en defensas para atacar a las personas.
 

Los cambios de temperatura también provocan estrés térmico

Es probable que nunca hayas oído hablar del estrés térmico, pero seguro que en más de una ocasión lo has sufrido. ¿No sabes qué es?
No solo aparecen los resfriados cuando las temperaturas suben o bajan, sino que también podemos padecer otro tipo de malestares. Es el caso, por ejemplo, del estrés térmico, una dolencia muy habitual que en muchas ocasiones pasamos por alto o no sabemos muy bien a qué se debe.
Cuando las temperaturas oscilan constantemente, es frecuente que sientas un mayor cansancio, agotamiento, calambres musculares, fatiga e incluso que tu frecuencia cardíaca se altere. Es el llamado estrés térmico, al que hay que darle cierta importancia, ya que puede ser el causante de algunos dolores. Se produce cuando el mecanismo termorregulador se pone en tensión y trabaja más insistentemente para encontrar un equilibrio.
Este colapso en el organismo te afecta a nivel interno y las consecuencias se aprecian externamente. Estás más irascible, sufres fuertes dolores de cabeza al despertar y te cuesta más centrarte en ciertas actividades, como pueden ser conducir o trabajar. Esto supone un riesgo para la salud y un peligro, pues tu habilidad mental no se encuentra en plenas facultades.
 

Falta de sueño y bajo rendimiento en el trabajo

El estrés térmico se manifiesta de manera más marcada cuando las temperaturas son altas, es decir, en verano, ya que el calor excesivo obliga al organismo a realizar grandes esfuerzos para mantener una graduación térmica constante.
Los cambios de temperatura suelen afectar también a la hora de dormir, no consigues conciliar el sueño y al día siguiente te sientes agotado tanto física como mentalmente. Esta es una de las causas del bajo rendimiento laboral, sobre todo si el espacio de trabajo es cerrado y tiene una mala climatización, o es al aire libre y en las horas centrales del día. El estrés térmico, además de generarte un malestar corporal, puede ocasionar accidentes laborales o agravar diversas afecciones que ya padezcas. Incluso puede llegar a hacer que pierdas el conocimiento.
Este síndrome suele tener unos síntomas fácilmente reconocibles, pero a veces se produce sin previo aviso, por ello es fundamental que tomes medidas preventivas antes de sufrir los daños. Además de elegir una vestimenta adecuada a la temperatura del día y al lugar de trabajo, es importante que mantengas una buena hidratación y una alimentación sana y equilibrada. Los chequeos médicos cada cierto tiempo también te ayudarán a conocer tu estado de salud.
 
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